El presidente de la Asociación de Amigos del Telégrafo, Vicente Rubio Carretón , nos envía, para su publicación, la siguiente reseña por cumplirse hoy, 22 de abril de 2020,  el 165º aniversario de la creación del Cuerpo de Telégrafos y el primer centenario del Cuerpo y profesión de Ingeniero de Telecomunicación.

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Hoy 22 de abril de 2020, nuestra Asociación, pese a la confinación a que nos tiene sometido el ya tristemente famoso coronavirus, celebramos un doble aniversario. Por una parte, los 165 años de creación del Cuerpo de Telégrafos y al mismo tiempo el centenario del cuerpo y de la profesión de ingeniero de telecomunicación.

Por Ley de 22 de abril de 1855, sancionada en Aranjuez por la reina Isabel II, se encargaba al Gobierno la implantación de un sistema de líneas electrotelegráficas que pusieran en comunicación a la Corte con todas las capitales de provincia y departamentos marítimos, y que llegasen a las frontera de Francia y Portugal, habilitando para ello el crédito correspondiente y, al tiempo que suprimía “la escuela para telegrafistas”, establecía una nueva carrera que debían seguir los funcionarios encargados de operar este nuevo servicio. Se daba por creado el Cuerpo de Telégrafos, que se regiría por el correspondiente reglamento, el cual se plasmaría en el Real Decreto de 1º de marzo de 1856, en el que se estipulaba que en desarrollo de lo dispuesto en la Ley de 22 de abril de 1855 “el personal, material y servicio de los telégrafos queda a cargo del Cuerpo de Telégrafos” y lo declaraba parte integrante de la Administración civil.

 

En efecto el día 22 de abril de 1855 se ha venido considerando como el aniversario del Cuerpo de Telégrafos, día en que las Cortes votaron la construcción de la red telegráfica española y le encargaban al Cuerpo de Telégrafos su explotación. Hoy, por tanto se cumple el 165 aniversario de la creación del Cuerpo encargado de la prestación del servicio telegráfico en España.

En cuanto a los ingenieros de telecomunicación, si bien desde el establecimiento de la red de telegrafía existían funcionarios incluidos en el Cuerpo facultativo de Telégrafos, no eran exactamente ingenieros de telecomunicación, pues la mayoría eran ingenieros industriales y oficiales de telégrafos. Así, otro 22 de abril, no en vano esta fecha es la “fiesta de Telégrafos”, éste de 1920, se promulgaba el Real Decreto por el que se modificaba el reglamento de la Escuela Oficial de Telegrafía, pero no se limitaba solo al funcionamiento de la misma sino que, habida cuenta, decía, de los progresos en el mundo en materia de telecomunicación, el país precisaba de funcionarios perfeccionados en la transmisión y recepción de despachos, de funcionarios conocedores de los diferentes mecanismos de funcionamiento del servicio y, finalmente, de funcionarios de alto nivel científico, capaces de estudiar, plantear y resolver los más arduos problemas que plantee la telecomunicación.

El Real Decreto, aparte de establecer los estudios pertinentes para la obtención del título, establecía dos tipos de alumnos para acceder al mismo:

- Alumnos de ingeniería de telecomunicación pensionados.

No debían superar el número de diez. Debían ser oficiales del Cuerpo, con al menos dos años de servicio de aparatos Morse, Hughes y Baudot, presentar informe favorable de sus superiores y no haber cumplido treinta y cinco años el día de cierre del plazo de admisión de solicitudes. Su destino como funcionarios mientras durasen los estudios sería la propia Escuela de Telegrafía. Tras la superación de las correspondientes materias durante cuatro años que duraban los estudios y la redacción del oportuno proyecto final, obtendrían el título de “ingeniero oficial de telecomunicación”, que sería expedido por la Dirección general de Telégrafos.

 -Alumnos libres

Además de los alumnos pensionados, el reglamento preveía que podrían seguir los cursos de la Escuela todos los oficiales del Cuerpo que lo desearen, siempre que se sometieran a los planes de estudios organizados por la misma (los establecidos para los pensionados). Estos alumnos, una vez aprobado el ejercicio de reválida, recibirían el título de “ingenieros libres de Telecomunicación, pero durante su carrera no figurarían entre el personal adscrito a la Escuela, ni estarían rebajados de servicio.

Así, pues, con origen en el Cuerpo de oficiales de Telégrafos, nació esta gran profesión que, como el decreto de creación decía, “colocaba el nivel científico de los telegrafistas españoles a la altura de los que en otros países ostentan títulos análogos”