El gobierno de Franco, buscando una apertura política al exterior que le sacara del aislamiento y la autarquía, convocó en 1950 la I Bienal de Arte Hispanoamericano, que se inauguró en Madrid, con la presencia de Franco, el 12 de octubre de 1951.

 

Con la oportunidad de esta convocatoria en la que, además de artistas españoles e hispanoamericanos, se invitó a artistas de paises como Portugal, Brasil, Estados Unidos y Canadá, se buscó reorientar y abrir a las nuevas corrientes artística la política española sobre el arte. Esta I Bienal, a la que siguieron otras dos, constituyó un gran acontecimiento artístico por su participación y repercusión.

 

No obstante, esta iniciativa tuvo el rechazo de Picasso, exiliado en Francia, quien hizo una fuerte campaña firmando, junto con otros artistas exiliados, un manifiesto contra la Bienal. Dalí, sin embargo, se posicionó claramente a favor de la Bienal, aprovechando la circunstancia para atacar a Picasso. Esta posición de Dalí se tradujo en el envió de un telegrama al ministro Sánchez Bella en el que mostraba su adhesión a la Bienal y hacía un llamamiento a los artistas españoles para que participasen en ella en contra de la campaña de Picasso. El telegrama de Dalí decía los siguiente:

 

Por encima de toda política, la España real se encuentra en España. Su imperio espiritual culminó y culminará en sus pintores con el genio de Picasso inclusive, pese a su actual comunismo. Ante la antipatriótica tentativa de Picasso de sabotear nuestra Bienal, ruego a los pintores españoles y americanos de no secundarle. Personalmente tomo las disposiciones nec esarias para que mi exposición de Londres sea transportada en bloque a Madrid, a fin de clausurar solemnemente la Bienal, ya que arreglos anteriores me han imposibilitado asisitir a su inauguración. Le autorizo la publicación de este telegrama en la prensa, y le saludo muy cordialmente.

Salvador Dalí

 

El telegrama de Dalí fue ampliamente reproducido en los diarios españoles.