En la reciente Jornada Los Telegrafistas y el Arte, que tuvo lugar en Madrid, el pasado 12 de febrero, se celebró un homenaje al primer presidente de nuestra asociación, Sebastián Olivé Roig, en la que hubo intervenciones de los asistentes recordando su figura. Recogemos aquí la aportación de Carlos Sánchez Ruíz, delegado de la Asociación de Amigos del Telégrafo en Cádiz.

 

MIS DEUDAS CON DON SEBASTIÁN OLIVÉ

A modo de modesto homenaje, deseo hoy recordar las tres deudas que he contraído con Don Sebastián Olivé y que fueron las razones que me animaron a participar en la asociación que él había creado.

La primera deuda fue como lector que en el año 2002 descubrió la historia de los telegrafistas a través de su inolvidable obra, Historia de la telegrafía óptica en España. Conseguí un ejemplar en el Museo Postal y Telegráfico, en su antigua sede de la plaza de Cibeles, y se convirtió en mi libro de cabecera durante mis frecuentes viajes de Cádiz a Madrid para investigar los antiguos telégrafos ópticos de Mathé.

 

La segunda deuda tiene que ver con su generosidad para prologar mi primer libro, la telegrafía óptica en Andalucía, que me publicó la Junta de Andalucía en 2006. Sólo nos conocíamos por teléfono, a través de Gaspar Martínez Lorente, pero me hizo el gran honor de apoyarme en ese momento, cuando se lo pedí. ¡Qué mejor prologuista podía tener que la persona que me había descubierto la historia de los torreros-telegrafistas!

Mi tercera y última deuda se debe a su sincera acogida en nuestra asociación, para poder colaborar con él en su ilusión de recuperar y difundir la historia del Cuerpo de Telégrafos. Al vivir en Cádiz, hemos compartido pocas actividades y en algunas tuvo que ausentarse a última hora. Como ocurrió en el 2007, al recibir el cálido apoyo de los telegrafistas en la presentación de mi libro la telegrafía óptica en Aranjuez, pero su amigo Manolo Bueno lo sustituyó espléndidamente. En 2008, en un congreso nacional en Badajoz, pudimos por fin conocernos en persona y pude disfrutar de su sabiduría que compartía generosamente con todos. En 2009, en la presentación de la restauración de la torre óptica de Arganda del Rey, me animó a seguir investigando otras etapas de la telegrafía, lo que he hecho desde entonces. También recuerdo en 2010 su gran alegría por la presentación del libro de Jesús López Requena sobre la telegrafía óptica de Cuenca. Por último, en el 2012 tuve que sustituirle en los actos de Tariego (Palencia), con la ayuda de Emilio Borque y de Jesús López Requena.

Después de su desaparición, me decidí a aceptar la delegación de la asociación en Cádiz, porque deseaba colaborar con su legado. ¡Ojalá mi nombre sea recordado al menos como uno de sus discípulos que supo seguir su ejemplo!