Publicamos la nota necrológica que nos envía nuestro compañero Juan Sebastián desde Sevilla, con ocasión del fallecimiento de un gran telegrafista: Antonio Ager Hidalgo.

 

HA MUERTO ANTONIO AGER HIDALGO, UNO DE LOS MÁS SIGNIFICADOS DE LOS NUESTROS

Ciertamente, le debíamos visita. Algunos compañeros: Daniel González, Waldo Galán, Amparo Gordillo y yo mismo ,estábamos pendientes de proponer un día para volver a echar un rato tomándonos un café o una cerveza con él y con Paquita Vázquez, su esposa y también compañera nuestra. De ningún modo nos esperábamos este triste desenlace.

Aunque la maldita enfermedad crónica que padecía, sumada a la insidiosa aparición del Parkinson, parecía ir poco a poco consumiéndolo, como las olas del mar a la arena de la playa, Antonio rezumaba vitalidad; no cejaba en su sonrisa, en su lucha constante y en la ilusión por mantener vivo en todos nosotros el amor por la telegrafía. En ese sentido, creo recordar que incluso tuvo alguna colaboración en nuestra Revista. Era un sublime morsista, un loco enamorado de los puntos y rayas, que siempre fueron santo y seña de su familia. No es de extrañar que lo propusiéramos para la concesión de nuestra insignia de KDO, que entiendo fue una de las otorgadas con más merecimientos.
Yo siento no tener cualidades de investigador; por eso insto desde aquí a algún compañero que fuera capaz de seguir la pista y exponernos la realidad hermosa de muchas “familias de telegrafistas” que contribuyeron al engrandecimiento de nuestra historia como Corporación.
Aparte sus cualidades profesionales, innumerables veces demostradas, Antonio fue también un compañero ejemplar, muy querido por todos; máxime cuando estaba casado, como anteriormente dije, con Paquita Vázquez Leal, mujer bondadosa y amable, muy querida también.
Se exigía al lenguaje telegráfico ser breve, conciso y lacónico:
Antonio, cuando llegues, pon telegrama. Abrazos.
Desde aquí, nuestro sentido pésame, tanto a Paquita, como a sus hijos y toda su familia y amigos.

JUAN SEBASTIÁN