Biografía de Esther Azcárate Álvarez. (1893-1981)

 

Por: Maria Victoria Crespo Gutiérrez.

Directora del Museo Postal y Telegráfico

Miembro de la Asociación del Amigos del Telégrafo de España.

 

Primera generación de Mujeres Telegrafistas

Esther Azcárate Álvarez nació en Trubia el 22 de septiembre de 1893. Era hija de Bernardo Azcárate, mecánico delineante de la fábrica de Trubia (Asturias) y de la catalana Consuelo Álvarez, telegrafista, una de las primeras periodistas españolas, escritora de la generación del 98 y política defensora de los derechos del proletariado y de la mujer.

Desde niña, Esther, estuvo muy unida a su madre, y Consuelo Álvarez le dio la educación en la que creía y que consideraba imprescindible, para que Esther fuera una mujer que desempeñara una profesión, y libre para elegir su destino, sin tener que depender del matrimonio para poder vivir.

Madre e hija preparan las oposiciones a Telégrafos en 1909, pues Consuelo Álvarez no era funcionaria de carrera. Pertenecen ambas a la primera generación de mujeres Telegrafistas. Esther era muy joven, 16 años la edad mínima para presentarse, ambas aprueban como Auxiliares femeninos de Tercera, aunque Esther no ingresará hasta el 11 de enero de 1911 en la Central de Madrid.

En el primer Escalafón de Telégrafos, aprobado ese mismo año, figuraban en la categoría de Auxiliares femeninos de Segunda, Clara Campoamor con el número 22 y Consuelo Alvarez, que acababa de ser ascendida, con el número 40 de un total de 82 telegrafistas, ambas percibían un sueldo anual de 1250 pesetas.

En el mismo escalafón aparece Esther Azcárate entre las 120 Auxiliares femeninos de Tercera, con el número 52, y cobrando un sueldo anual de 1000 pesetas.

Inquietudes artísticas: el teatro y la poesía

La vocación de Esther Azcárate era el teatro, desde muy joven estudió declamación en el Conservatorio de Madrid. En el periódico El País, en una portada de 1911, aparece su fotografía como actriz del Teatro del Arte “a quien espera un brillante porvenir en la escena”.

En la revista Comedias y comediantes el prestigioso crítico de teatro José Alsina se refiere a la representación en el teatro del Conservatorio de Cuento de amor y a la joven Esther Azcárate, en el papel del paje Florisel, que “mostró sensibilidad y talento y cuando esos factores se coronan como en este caso con una afición decidida, el resultado es fácil de prever en cuanto intervenga la disciplina del estudio”

Su madre siempre alentó su actividad teatral, pues ella había hecho teatro en su juventud, e incluso propuso en una ocasión, que se creara un teatro propiedad del estado, al cual pudieran asistir sin pagar localidades, los niños de las escuelas municipales y de todas aquellas que daban enseñanza gratuita. Entiende que el teatro es un medio educativo más, para la formación de los niños y de los adultos.

En 1917 actuó Esther en una sesión literaria musical benéfica en el Salón de Actos de Fomento de las Artes con Julio Costa e interpretaron dos diálogos “De pesca” de Parellada y “Olé las castizas” de Ramón María de Pereda. Los fondos recaudados eran para mejorar la educación de los niños ciegos.

Acude a las conferencias y tertulias del Ateneo de Madrid desde los años 20 y conoce a los literatos y políticos relevantes del país. Participa en el homenaje que en 1923 Fraternidad Cívica había organizado en honor de Rosario de Acuña, unos días después de su muerte.

Durante la velada literaria intervienen: Roberto Castrovido, director de El País, Álvaro de Albornoz, abogado, y Luis Tapia Secretario del Ateneo y escritor satírico de prestigio, además Consuelo Alvarez, y Esther Azcárate, que lee trabajos inéditos de la escritora.

Contrae matrimonio con un Telegrafista

Esther Azcárate en 1920 es promovida a Auxiliar de Segunda con un sueldo de 3.000 pesetas. En esta década presta servicio en varios destinos siempre en Madrid: en la Gerencia de Giro Telegráfico, en la Sección de Tráfico interior como mecanógrafa y en la Sección de Adquisiciones.

En 1926 el telegrafista y dibujante Molina le hace un retrato a carboncillo, sacándole un gran parecido. A Esther le gustó mucho y siempre lo conservó, por eso lo hemos reproducido en esta biografía.

Se casa Esther, en 1931, con el también telegrafista Rufino Picazo, destinado entonces en la Habilitación de la Dirección General de Telégrafos. Rufino Picazo era un hombre interesado por los temas culturales y por la corporación Telegráfica. Había sido en 1917 vocal de la Junta Directiva del Círculo Telegráfico.

El Círculo Telegráfico Español fue una de las primeras asociaciones telegráficas fundada en 1892, al que podían pertenecer, pagando la correspondiente cuota, todos funcionarios del Cuerpo de Telégrafos, excepto el personal femenino. Surge con la misión reivindicativa, de hacer llegar a los jefes superiores las aspiraciones laborales de los funcionarios de Telégrafos y con otra meta más festiva, la de encargarse de organizar el banquete anual del 22 de abril fecha de la creación del Cuerpo de Telégrafos.

El Casino Telegráfico alcanza su etapa de esplendor en 1925, cuando el Centro se traslada a un local elegante y situado en el corazón de Madrid, en la Puerta del Sol. En ese año el Casino cuenta con 1.177 socios en Madrid, entre los que ya se incluyen las Auxiliares Telegrafistas. En toda España se alcanza la cifra de 2.487 socios.

A finales de los años 20 el Círculo organiza actos relacionados con la música, la literatura y la pintura: recitales de piano, conciertos de la Coral de Madrid retransmitidos por Unión Radio, bailes para la “juventud telegráfica” etc.

Ultima etapa como Telegrafista

Desde 1931 Esther Azcárate estuvo destinada en la secretaría del Director General Mateo Hernández Barroso, uno de los pocos Directores de Telégrafos pertenecientes al Cuerpo y al año siguiente pasó a ocupar plaza en la Habilitación de la Dirección.

Rufino Picazo, su marido, ascendió en 1933 a Jefe de Negociado de Segunda Clase y el Habilitado de la Dirección General de Telégrafos y Teléfonos.

Cuando estalla la guerra civil, la Dirección General de Telégrafos y sus funcionarios se trasladan en noviembre de 1936 a Valencia y en diciembre de 1937 a Barcelona. Son días difíciles, el matrimonio Picazo y sus dos hijos Santiago y Consuelo cruzan la frontera a Francia y son llevados a dos campos de refugiados, Esther permanece con sus hijos.

Finalmente en el año 40 regresan a España. Rufino Picazo es sancionado como consecuencia de un expediente político-social y enviado a prestar servicio a la oficina Telegráfica de Reus como jefe de Administración Civil de 3ª clase, está bastante enfermo y fallece tres años después.

Esther y sus hijos vuelven a Madrid, y con mucha dedicación y sacrificio los saca adelante. En febrero de 1953 se revisa su expediente en Telégrafos y reingresa en 1957 para jubilase cuatro años después. Fallece en Madrid el 4 de septiembre de 1981 a la edad de 87 años .

Esther Azcarate inculcó a sus hijos los valores democráticos en los que creía y su amor por el Cuerpo de Telégrafos, en el que su hijo Santiago Picazo Azcárate continuaría durante algunos años formando parte de esta Corporación y de la tercera generación de telegrafistas de su familia.