Tomás Rodríguez Rubí. Director General de Telégrafos 13/08/1864 – 18/09/1864

Hijo de un comandante de artillería de la Milicia Nacional que fue perseguido varias veces por su liberalismo, quedó huérfano a los trece años y trabajó como escribiente en casas particulares y más tarde en el archivo del Conde de Montijo, que le protegió. Colaboró en el Semanario Pintoresco Español, en La Ortiga y en El Clamor, usando a veces el pseudónimo Jávora. Dirigió El Sur (1855-1856). Fue director del Teatro Español y académico de la lengua en 1860; ingresó con un discurso sobre "Excelencia, importancia y estado presente del teatro", en que sostenía que el teatro es a la vez copia y escuela de las costumbres sociales.

Fue nombrado Director General de Telégrafos el 13 de Agosto de 1864, pero el gobierno cambió y fue cesado el 18 de Septiembre. Perteneció siempre al partido moderado. Diputado a Cortes, director general varias veces, desempeñó la cartera de Ultramar en el último gabinete de Isabel II y acompañó a la reina al exilio parisino en 1868. Allí trabajó por el triunfo de la Restauración y, cuando se produjo, fue nombrado intendente general en Filipinas y comisario regio en Cuba, donde fue administrador de la Aduana de La Habana en 1876. Su jubilación política fue el Consejo de Estado, en el que presidía la sección de Gobernación. Tuvo puesto vitalicio en el Senado.

Empezó imitando a Manuel Bretón de los Herreros y luego cultivó el drama histórico representando un Romanticismo de transición: Isabel de Castilla y Bandera Negra. En sus comedias presagia un costumbrismo más moderno que el de la primera mitad del siglo XIX. Hizo evolucionar el drama romántico hasta la comedia seria de ambientación histórica y sentido político. Fue también uno de los creadores de la alta comedia y perteneció a la Real Academia. Tuvo a su cargo la sección de Crítica de La Enciclopedia moderna. Diccionario universal de literatura, Ciencias, artes, agricultura, industria y comercio, primera gran enciclopedia española editada en Madrid por Francisco de Paula Mellado en entre 1851 y 1855 en treinta y cuatro volúmenes, adaptación de la francesa de Didot.

Con sus Poesías andaluzas (1841) inició la poesía regionalista, caracterizada por su fidelidad al habla popular y la presentación de tipos curiosos. Algunos de sus poemas son verdaderos cuadros costumbristas, como el titulado "La venta del jaco". No faltan tampoco las leyendas locales.

 

Fuente: Wikipedia y otros.