Nuestro compañero y delegado de la Asociación en la isla de La Palma y natural de la localidad de Tazacorte, Miguel Pérez, ha publicado recientemente en la revista digital El Apurón de aquella isla un artículo, que reproducimos aquí,  con motivo de la erupción del volcán Cumbre Vieja y la catástrofe que esta erupción está causando en la población. 

Solidaridad con la isla de la Palma. Por Miguel Pérez

19/10/2021

Esta es una de las palabras que describimos con propiedad, la reacción ciudadana e institucional ante la catástrofe con la erupción del Volcán situado en Cumbre Vieja, en el municipio de la Ciudad de El Paso, nacido el día (19-09-2021) a las (15:11), horas. En estas situaciones tiene influencia y aplicación el dicho repetido de muchas personas de que “vivimos en una Isla de Volcanes”. También es cierto que se dice: “Ojos que no ven…”. Pero actualmente es imposible mirar para otro lado cuando se producen desastre de tal magnitud.

La respuesta generalizada de la gente ha sido de conmoción, movilización y ayuda solidaria, con alimentos ropa, medicinas, agua, alojamientos… con un sinfín de recursos de primera necesidad. En estas ocasiones manda decisivamente el corazón. Y se nota que la sensibilidad se desborda…

Pero el compromiso con la Isla de La Palma debe seguir a medio y largo plazo. Será necesario mucho tiempo para la reconstrucción y la reorganización de la Isla Corazón, bonita, con su verde platanal. Nuestra Isla de La Palma continuará necesitando apoyo nacional y europeo. De ahí que nuestra sensibilidad y cooperación han de permanecer despiertas. Debemos de hablar de un apoyo sostenido para con las personas damnificadas: un apoyo generoso, gratuito, sin ningún tipo de gravamen.

Ahora el dolor y la tristeza se mantendrán por largo tiempo en nuestra Isla. Esta devastación y ruina costará superarlas. La realidad es que nuestra Isla se ha venido al suelo aún más. Por eso esta tragedia tendrá efectos de larga duración, para cuantos están sufriendo las consecuencias destructivas de la erupción volcánica en Cumbre Vieja. Conviene, pues, que sigamos al tanto de lo que siga ocurriendo para que nuestra solidaridad permanezca activa.

Algunos han levantado la voz para cuestionar donde está Dios y si ha permitido tal desgracia, lo que ha provocado que no pocos se cuestionen su fe. El problema del sufrimiento humano es susceptible de manipulación emocional y también ideológica.

En realidad, hay que resaltar que Dios no es causante de ningún drama humano; muy al contrario, en catástrofes como la acontecida en nuestra Isla de La Palma. No, Dios no causa ningún desastre; al revés, Jesús sufre los desastres y agravios humanos dando testimonio de vida nueva y fraterna. Dios sólo humaniza.