Asociación de Amigos del Telégrafo de España

Durante la visita de nuestra Asociación a Palma de Mallorca el pasado mes de mayo, se celebró un acto en la plaza de España, junto a la estatua de Jaime I, que tuvimos el placer de compartir con María Gené, doctora en lenguas y lingüística aplicada, y el arquitecto Antoni Sbert y del que María Gené nos envía una reseña que publicamos a continuación. Dicho texto es continuación de la investigación llevada a cabo por la Dra. Gené, relativa a los mensajes en morse ocultos en distintos monumentos de Palma. La historia completa se puede visualizar en el siguiente enlace;

 https://www.mglingua.com/cds-codigomorse.html#epilogo

A modo de epílogo: habla el arquitecto

A raíz de la amable invitación de la Asociación de Amigos del Telégrafo de España, que vino de viaje a Mallorca, el pasado 17 de mayo de 2026 tuve la ocasión de conocer a Antoni Sbert, el arquitecto municipal de Palma –actualmente jubilado– artífice de la ocultación de mensajes codificados en morse en elementos arquitectónicos de la ciudad (hablo de ello más arriba). Frente a la estatua del rey Jaime I de la plaza de Espanya de la capital balear, Sbert nos reveló algunos secretos. Destacó que la razón de ser de las frases en morse es dar sentido a una aparente aleatoriedad, con la que buscaba realzar el elemento arquitectónico en cuestión y dotarlo de mayor armonía visual. Por lo tanto, para Sbert, que los ciudadanos tengan conocimiento de que en algunos elementos arquitectónicos de la ciudad de Palma se oculta una frase no es en absoluto lo más importate del elemento en sí (y lo es aún menos el hecho de que la descifren), pero es un guiño que aporta un plus de interés al conjunto. Además, en la naturaleza no existen formas totalmente aleatorias, como señaló el propio arquitecto, lo cual es un argumento más a favor de introducir un orden o patrón en el diseño arquitectónico para que el elemento de apariencia irregular resulte más orgánico.

Por ejemplo, la barandilla que se instaló alrededor de la fuente en la que se encuentra la estatua ecuestre del rey Jaime I la concibió como un banco para que los transeúntes puedan sentarse a descansar, tal como ocurre con algunas de las famosas fuentes italianas. El arquitecto quiso que ese banco pareciese que levitaba en el aire y, por ello, pensó que la estructura de soporte vertical tenía que ser lo más imperceptible posible. Así pues, los barrotes metálicos que sustentan el banco son bastante finos y discretos. Además, están separados de manera irregular, para crear mayor armonía visual. Antoni Sbert decidió que la separación de los barrotes escondiera un mensaje en morse, de modo que la falta de regularidad tuviese en realidad un sentido.

En el caso de la verja que rodea la Olivera de Cort, la concepción del arquitecto fue muy similar: había que proteger el árbol sin dañarlo ni quitarle protagonismo. Por eso, diseñó una original barrera elíptica con unos barrotes verticales muy finos –que vendrían a ser una alegoría de las hierbas que nacen de la tierra– y con una separación entre ellos irregular. De nuevo, el mensaje en morse es la excusa perfecta para dar una falsa sensación de aleatoriedad a la distancia entre los báculos de la verja.

Algo parecido ocurre en el caso del mensaje codificado en el pavimento de la calle de Costa i Llobera. El arquitecto quiso marcar zonas de estancia y reunión en la calle alrededor de los bancos circulares (que representan frutos de los árboles que se han caído al suelo y se han chafado). Para ello utilizó los círculos más oscuros en el suelo y también se valió de un mensaje en morse para dotarlos de una aparente aleatoriedad que proporciona mayor equilibrio al conjunto.

Ah, para terminar, la elección de las frases viene marcada por el gusto de Sbert por la literatura y por la voluntad de que los mensajes guardaran alguna relación con el lugar en el que se hallan. Y un último apunte: para determinar la separación entre barrotes en la fuente y en la verja del olivo y la medida de los círculos del pavimento que codifican los tres mensajes en morse, Antoni Sbert recurrió a la proporción áurea (y la sucesión de Fibonacci), que explica muchos patrones geométricos presentes en la naturaleza.

Créditos: Maria Gené Gil (traductora y doctora en Lenguas y Lingüística Aplicada), mayo de 2026. Mi agradecimiento es para la Asociación de Amigos del Telégrafo de España y en especial para Vicente Rubio y Manuel Bueno, el presidente y el secretario de la Asociación, respectivamente, por su generosidad y su trato exquisito, así como para el arquitecto Antoni Sbert, por revelarnos profusamente algunos detalles que expongo en este apartado.