Casas Barbosa, José (Barcelona, 1846 – Barcelona, 1896).

Telegrafista del Estado, pionero de las aplicaciones de la electricidad, escritor y periodista científico.

Nombrado telegrafista segundo tras concurrir a la convocatoria de 1865, a finales de 1867 fue destinado a su ciudad natal, donde prestaría servicio hasta 1881, año en el que se incorporó como responsable de telefonía a la recién constituida Sociedad Española de Electricidad, primera eléctrica española, pasando más tarde a dirigir su filial la Sociedad Matritense de Electricidad. Aquí proyectó y dirigió en 1888 la celebrada iluminación del Teatro Real, canto del cisne de la empresa, declarada en quiebra al año siguiente.

En 1890 fue nombrado profesor de la Escuela de Ingenieros Electricistas para Ultramar, centro que nunca llegó a abrirse y en cuyo diseño había participado, llamado por el Ministerio del ramo.

A partir de 1893 enseñó electricidad en la Escuela Central de Artes y Oficios de Madrid.

Fue redactor del periódico de Barcelona Crónica de Cataluña, y en los años inmediatamente anteriores a su paso a la Española, además de algunas traducciones como la del Fausto de Goethe, publicó su ensayo histórico Los Papas y el cónclave (1878), y secundó a su  compañero de Telégrafos Manuel Aranda Sanjuán en la edición castellana de la «Biblioteca de las Maravillas», gran obra de divulgación científica basada en traducciones de la francesa del mismo título, a las que añadió tres textos de su propia cosecha: Maravillas de la telefonía: descripción del teléfono, el micrófono y el fonógrafo (aparecido en 1879), primer libro español sobre estos inventos, Maravillas de la luz eléctrica, y un suplemento a su propia traducción de las Maravillas de la aerostación, relativo a España.

Además en 1881 salieron, en parecida línea, otras dos obras suyas: Luz y calor y Manual de electricidad popular.

En 1890 fundó en Madrid la revista La Ciencia Eléctrica, que rebautizó desde el primer número de 1891 como Gaceta Industrial y Ciencia Eléctrica tras comprar la Gaceta Industrial a José Alcover. En julio de ese mismo año le volvió a cambiar el nombre por el de Naturaleza, Ciencia e Industria, al fundirla con La Naturaleza que dirigía Ricardo Becerro de Bengoa, quien quedó como redactor-jefe, continuando él como director  hasta su muerte.