Asociación de Amigos del Telégrafo de España

UNA TELEGRAFISTA FRUSTRADA

Victoriano Lázaro Martínez.

Telegrafista.


Este verano pasado realicé una visita a una querida familia en Albarracín, donde tienen una casita muy acogedora, a la que suelen ir todos los veranos. No sabía con quien me iba a encontrar, pues hacía muchos años que no las veía. Son tres hermanas telegrafistas e hijas de telegrafista a las que estoy unido con fuertes lazos de cariño y amistad. En el preciso momento de mi llegada, una de ellas estaba a punto de subir al coche (que ya estaba en marcha) para emprender viaje a Valencia; sólo me dio tiempo de decirle quien era (de momento no me reconoció) y darle un cariñoso beso de saludo y despedida. No contaba con ello y sufrí una gran desilusión al verla marchar.

De todas las formas otros familiares que salieron a despedirse nos invitaron a entrar (me acompañaba mi esposa) Antes de entrar a la vivienda, tienen un pequeño jardín al que le da sombra una estructura metálica cubierta de enredaderas. Una mesa y unos sillones de jardín completaban la estancia. Era un día muy caluroso y preferimos hacer la visita más bien tarde, máxime sabiendo que, las personas a las que íbamos a ver eran mayores. No hizo falta entrar a la vivienda puesto que en este jardín se encontraba una de las hermanas: Isabel. Se le veía feliz, masticaba avellanas y alguna partícula le hizo pasar un rato incómodo. Comiendo un poco de pan, se le pasó.

Isabel tiene la sorprendente edad de 94 años, una buena memoria y muchas ganas de hablar. A mí, que tengo 77, por el contrario, me falla la memoria y soy menos locuaz; pero influenciado por su animosidad, recordando tiempos pasados y escuchando sus anécdotas se nos hicieron las tantas. Me sentía tan feliz en aquella situación , que no encontraba momento para la despedida. Su hija, que también se llama Isabel y su esposo, también ayudaban a que la conversación no decayera. Pienso que, quizás, abusé de la confianza y fui un poco pesado; pero ¡ hacía tanto tiempo que no hablaba con ellas ! Era ya de noche cuando nos marchamos y tenía unos 90 kms. por delante.

De todo cuanto hablamos lo que más me impactó fue lo siguiente: A su padre lo asesinaron el 28 ó 29 de Agosto del año 36 en Teruel, víctima de la sinrazón, siendo Jefe de Negociado de 2.ª en dicho Centro. Cuando ocurrió el asedio fue toda la familia evacuada a Valencia, como otros muchos y más tarde ingresó en Telégrafos como Auxiliar. Algún tiempo después, por motivos políticos, la expedientaron y expulsaron del Cuerpo, por cuyo motivo tuvo que dedicarse a la enseñanza.

Con la llegada de la democracia recurrió el expediente y fue sobreseído, reconociéndole como servicios prestados todo el tiempo transcurrido, desde su ingreso hasta la jubilación; jubilación que actualmente está disfrutando, aunque el mal ya estaba hecho y su ilusión por ejercer la profesión como telegrafista, frustrada.

Sería para mí una gran satisfacción que se le distinguiera de alguna forma, si fuera posible. Yo me considero heredero de las buenas obras de su padre, que siempre ha estado en mi memoria.

Nota del webmaster:
Al recibir el escrito de nuestro amigo Victoriano, y aprovechando que la Junta Rectora de la Asociación se reunía al día siguiente, puse los hechos en conocimiento de los asistentes a la mísma, de donde se llegó a la resolución de conceder a Dª Isabel Sanz Herranz la insignia de Telégrafos en reconocimiento al amor que puso su padre en la profesión y que le fue trasladado a élla, sin que las circunstancias la dejaran desarrollarla como hubiese querido.

Nos pusimos en contacto con Isabel que actualmente reside en Valencia y que, tal y como nos cuenta Victoriano, a sus 94 años de edad conserva una agilidad mental y una memoria encomiables y que aceptó la resolución de nuestra Junta, por lo que la insignia le será remitida a nuestro Delegado en Valencia para que se la entregue a la primera ocasión posible.