
En parda y fría mañana del otoño burgalés, de nuevo celebramos nuestro habitual encuentro navideño. Nos citamos en El Espolón, a la vera del Arlanzón, en el vetusto Casino.
Antes de dar cuenta de las “inverniegas” viandas, se inician los abrazos preñados de nostalgias, que avivaron amenas charlas recordando nuestros años activos en torno “al hilo”.
Muy largas fueron las interminables despedidas, y la firme promesa de volvernos a ver al menos por navidad.
Aprovecho gustoso para desear a la gran familia telegrafista unas muy felices fiestas, y lo mejor para 2026.
Fuerte abrazo, amigos.
José Andrés Cantoral Fernández
Delegado de la Asociación en Burgos