BIENVENIDOS A SEGOVIA
Es la segunda vez, y espero no sea la última, que venís a Segovia, queridos amigos de la”Asociación de Amigos del Telégrafo”, a celebrar una reunión con nosotros los Socios de Segovia, en esta ocasión para celebrar una agradable comida en “La Postal” y el motivo colocar en nuestras solapas una bonita y entrañable insignia, la KDO, que para los que no formen, o hayan formado parte de la familia telegrafista, no les dirán nada estas siglas pero para todos nosotros es obvio que significa “querido” y que era utilizada frecuentemente en la transmisión de los telegramas, unas veces al final de dicha transmisión “ adiós kdo, buena guardia” ó “ buenos días, buenas tardes kdo “ al iniciarlas, ó si algún telegrama salía deteriorado por un mal funcionamiento de hilos o aparato, se pedía “ repíteme kdo de tal a tal parte svp. ( por favor ). Me parecían muy elegantes y bonitas ésta y otras expresiones que empleábamos, y felicito a quien tuvo la idea de reproducir la KDO en un broche y me felicito a mi misma por que me la hayáis dado junto a Carlos, Cesáreo, Mª Antonia, Jerónimo y un largo etcétera que no enumero para que este escrito no parezca la guía telefónica.
Espero amigos, “KDOS Amigos del Telégrafo”, hayáis disfrutado de vuestra visita a esta bella Ciudad : de su esbelta y elegante Catedral, su bimilenario Acueducto, callejear por sus Juderías, subir hasta la proa del Alcázar y contemplar desde allí Zamarramala, la Veracruz, los Jerónimos y por la popa de este bello barco de piedra el pinarillo, valle del Clamores, la Casa del Sol ( museo provincial) . bajamos después al Santuario de Nuestra Señora de la Fuencisla, patrona de la Ciudad y de los segovianos, a donde yo os confieso, haber bajado muchas veces y no haberlo visto con el detalle que lo vi en esta ocasión: como el museo, el camarín de la virgen, la sacristía con los bellos azulejos del taller de Zuloaga y que Carlos nos explicó con la emoción que da conocer la participación de su padre D. Gregorio Arnanz, también telegrafista en dicha obra, en fin, vimos muchas cosas y mas que nos quedaron por ver, por lo cual yo como un poco meiga que soy por mis raíces gallegas os conxuro para que volváis.
Cambio el “tercio” de mi despedida que ya había escrito, y os digo Adiós con la estrofa de un poema del gran Mario Benedetti, desaparecido hoy físicamente pero presente siempre en el maravilloso legado de sus obras, dice así:
“Adiós al sueño de los invencibles
al deseo que vibra en otros muslos
al faro que por fin está apagado
como una linternita de bolsillo
................................................
.lo cierto es que de veras bien de veras
solo existe un adiós definitivo
pero esa mole quieta y sin remedio
no es adiós a la vida, es sólo un chau”
Chau Benedetti, chau amigos.
Marisa