
A finales de julio de 1942, Schulte, un destacado industrial alemán y un antinazi encubierto, le dijo a su socio en Zúrich, Isidor Koppelmann, que había obtenido la información de que el régimen nazi planeaba exterminar a los judíos de Europa, posiblemente mediante el uso de ácido prúsico (el gas que se usó en el campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau).
Schulte quería pasar la información a las organizaciones judías líderes en los Estados Unidos y a los gobiernos aliados, que él esperaba que pudieran impedir la masacre. Koppelmann hizo llegar esta información a Gerhart Riegner, representante del Congreso Judío Mundial en Ginebra.
Riegner envió sendos telegramas con esta información a dos líderes judíos, el británico Sidney Silverman y el estadounidense Stephen Wise. Wise era entonces presidente del Consejo Judío Mundial en Nueva York.
Sidney Silverman reenvió en agosto de 1942 al líder judío estadounidense Stephen Wise esta copia del telegrama original de Gerhart Reigner, ya que el Departamento de Estado de los Estados Unidos aplazó la entrega del telegrama de Riegner a Wise, por lo que Wise recibió primero la versión del telegrama que se muestra en la imagen.
