Por su interés telegráfico y humano, reproducimos aquí la necrológica, firmada por Carmen Muñoz, publicada por el diario ABC de 20 de enero 2016, sobre Héctor Gaitán, el telegrafista de Sandino.

Saber vivir fue el secreto de su larga vida. Héctor Gaitán, el telegrafista de Augusto César Sandino (1985- 1934) en las montañas de Nueva Segovia y probablemente la única persona que quedaba con vida de quienes estuvieron con el líder revolucionario nicaragüense, ha muerto a los 111 años por causas naturales en su casa –una antigua estación de ferrocarril- de Sabana Grande, a las afueras de Managua. Gaitán fue un guerrillero, minero, telegrafista y artista nicaragüense que confesó a Efe que “saber vivir es la mejor ciencia”.

A esa filosofía de vida se sumaba “tener una sola mujer a la vez”, no beber alcohol, una alimentación equilibrada (“yo hasta mono comí), hacer ejercicio, afición a la lectura, ser honesto, no buscarse problemas y conformarse con lo que uno tiene. Con su esposa, Nora Campos, cuarenta años menor, tuvo diez hijos y al menos otros seis fuera de este matrimonio. Sobre las mujeres decía que “el que mucho abarca poco aprieta”. Además “le encantaba la Iglesia Católica”, destacó Nora.

Gaitán informaba al general Sandino por medio del telégrafo en la lucha contra las tropas estadounidenses, estuvo en las filas del comunista salvadoreño Farabundo Martí y vio nacer y morir a la dictadura de Somoza, de cuya guardia fue víctima.

 

Carmen Muñoz