Asociación de Amigos del Telégrafo de España

BREVE HISTORIA DE LA PROFESIÓN

 

INTRODUCCIÓN HISTÓRICA

 

 

La profesión de Ingeniero de Telecomunicación fue de las últimas en aparecer en la panoplia de las Ingenierías. En este trabajo se pretende bucear en su prehistoria para intentar aclarar el aparente retraso en su nacimiento.

 

 

Casi todas las carreras técnicas nacieron en el siglo XIX, amparadas por algún Departamento de la Administración, salvo la más antigua de ellas, la de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, que fue propiciada por los gobiernos ilustrados de finales del siglo XVIII, que consideraron básicos para el progreso de la nación los caminos, los canales y los puertos.

 

Esta Ingeniería entró en el siglo XIX ya consolidada como carrera, pronto dispuso de una acreditada Escuela de la mano de Agustín de Betancourt, y sus componentes, ejerciendo como decanos, se consideraron los guardianes de las esencias del título de Ingeniero.

 

Otras carreras nacieron hacia 1850, al mismo tiempo que los Cuerpos de funcionarios de igual nombre. El mecanismo fue, más o menos, el mismo en todos los casos: la Administración detectaba la falta de técnicos que pudieran regular una actividad que había nacido, quizá, siglos antes y creaba un Cuerpo de funcionarios especializados en esa actividad y, al mismo tiempo, la Escuela especial para su formación. (No quiere decir esto que anteriormente no hubieran existido escuelas técnicas donde poder estudiar, por ejemplo, máquinas, metalurgia o construcción de barcos, sino que lo que no existía era una titulación que amparara unos conocimientos concretos).

 

Las Escuelas creadas en el siglo XIX se encargaron de velar por el rigor científico de unos conocimientos que impartían y consiguieron el reconocimiento público de los títulos que conferían en exclusiva.

 

Si se hubiese seguido el modelo usual, la carrera de Ingeniero de Telecomunicación debiera haber nacido cuando la Administración puso en marcha el servicio telegráfico. Los primeros ensayos de aparatos de telegrafía eléctrica los habían hecho en España Betancourt y, sobre todo, Salvá, antes de que finalizara el siglo XVIII, al que se puede considerar como punto de arranque de la profesión.

 

Pero después de Salvá se produce en España un largo silencio. No se prosiguen aquí los estudios ni los ensayos que en otros países se continúan casi febrilmente. No fue hasta principios de 1855 cuando la Administración vio la necesidad de tener una Red de comunicaciones rápida y moderna, empezó a construirla y creó el Cuerpo de Telégrafos. Pero, después de un período de incertidumbre, al Cuerpo de Telégrafos no le permitieron ser un Cuerpo de Ingenieros de Telégrafos, sino que le hicieron un Cuerpo de telegrafistas, es decir, de operadores del telégrafo. Esta situación insólita, que desligaba de la investigación y el estudio científico a una actividad basada totalmente en procedimientos técnicos de reciente invención, seguramente tiene varias explicaciones, ninguna de ellas muy clara.

 

Pero el tema de la telegrafía, pronto ampliado por la telefonía y la radio y devenido en telecomunicación, tenía una dimensión técnica que escapaba al orden público. Para sacarla a la luz hubo que romper trabajosamente la estructura político-administrativa y, aunque tarde, nacieron primero las enseñanzas y luego las Escuelas de Ingenieros de Telecomunicación.

Así pues, la presión de aquellas necesidades - la extensión de la telefonía y de la radio y su explotación privada - fue tan grande que se recogieron en el Real Decreto de 3 de junio de 1913, por el que se creaba la Escuela General de Telegrafía.

El preámbulo del Real Decreto la presentaba como una gran innovación. Ciertamente ya existía una Escuela de Aplicación, que se había ido manteniendo, con ligeras modificaciones, desde el Reglamento de 1866, pero se quería poner énfasis en que la nueva Escuela era algo cualitativamente diferente. Y así fue entendido por todos, telegrafistas y políticos, que la consideraron - forzando, quizás, con sus deseos la realidad - como la primera Escuela de Ingenieros de Telégrafos.

En la nueva Escuela aparecen como novedades:

a) el concepto telecomunicación - probablemente es la primera vez que se menciona la palabra en textos oficiales,

b) la primera vez que la Escuela de Telégrafos preparará a particulares para que ejerzan de operadores de radio,

c) es la primera vez que se establecen enseñanzas específicas para oficiales mecánicos,

d) la novedad de crear dos Divisiones para agrupar las enseñanzas de la Escuela. La primera División para estudios elementales y la segunda División para estudios superiores, que era la verdadera novedad, y, sobre todo,

e) la creación de una Escuela permanente, con cursos de continuidad (hasta entonces solo funcionaba con las convocatorias de nuevos telegrafistas a los que había que entrenar).

La formación de operadores de radiotelegrafía la empezó a prestar la Escuela a regañadientes. Hasta 1913, para cubrir las necesidades técnicas que iban surgiendo, el Cuerpo de Telégrafos designaba a los funcionarios más preparados Jefes de reparaciones. Sin embargo aunque la Escuela incluía en los programas del curso de ingreso una formación sobre la construcción de líneas, la preparación de estos funcionarios tenía que venir de su mucha experiencia o de estudios externos.

Pero algo había variado. Las necesidades de la explotación telegráfica (y, sobre todo, de la ya importante explotación telefónica) no se reducían a la construcción y mantenimiento de las líneas y al mantenimiento de los aparatos.

Los estudios superiores incluían los de ampliación que teóricamente ya venían dándose en la Escuela anterior para conseguir ascensos dentro del Cuerpo de Telégrafos. Pero, como ya se ha dicho, en realidad en la Escuela antigua no se impartían las enseñanzas para la ampliación, sino que se examinaba, a los funcionarios que voluntariamente se presentaban, de los conocimientos de unas determinadas materias que ellos tenían que adquirir por su cuenta.

En la nueva Escuela se cursarían los estudios superiores y, además, se añadían los estudios complementarios de telegrafía sin hilos, que era la novedad técnica del momento. Aunque la verdadera novedad era que se seleccionaba al personal que acudía a estos cursos con otros criterios. Para la primera promoción se seleccionó a Oficiales muy jóvenes, con lo que parecía que se quería rebajar el papel de la experiencia en el nuevo enfoque (lo que provocaría conflictos internos con los que querían una ampliación solamente para ascender de categoría administrativa).

Parecía que se había decantado la pretensión profesional hacia un dominio, no tanto de la electricidad, como de la telecomunicación. Ya se decía Ingenieros de Telégrafos y no Ingenieros Electricistas.

Por una vez las aspiraciones del Cuerpo de Telégrafos eran respaldadas, enfáticamente, por los políticos.

Santiago Alba, Ministro de la Gobernación en 1916, aprovechando una cena, que para conmemorar el aniversario de la fundación de Telégrafos, se celebró en Madrid , dijo, entre otras muchas cosas agradables para los telegrafistas: "...Soñabais, hacía muchos años, justamente, legítimamente, con la Escuela de Telegrafía, y la Escuela de Telegrafía es una realidad, y yo consideraré siempre como uno de los honores de mi vida pública, el que ese Real Decreto lleve la firma modestísima de Santiago Alba..." "...cuando contemplo esa juventud culta y entusiasta que ha acudido a la Escuela de Telegrafía... asistidos de una capacidad técnica innegable y después de estudios profundísimos ¿cómo es posible que el Estado se niegue a entregarles lo que les corresponde?. ¡Ah! evidentemente hay que instituir el título de Ingeniero Telegrafista...".

Los telegrafistas quisieron entender, además, que Santiago Alba les decía que el Estado no podía negarse a entregarles el monopolio de la telefonía. Se vislumbraba un Ministerio de Comunicaciones, con Correos, Telégrafos y Teléfonos, como los que ya se perfilaban en Europa.

Pareció confirmarse esta creencia cuando al año siguiente, en 1917, el Director General de Correos y Telégrafos, José Francos Rodríguez, encargó un Plan nacional de Telefonía para constituir una red nacional y crear una empresa estatal para explotarla, el "Instituto Nacional de Telefonía".

Francos Rodríguez hizo el encargo al Cuerpo de Telégrafos, que constituyó una comisión para redactar los anteproyectos de las redes provinciales que, agrupadas, constituirían la Red nacional. En la comisión se integró a la totalidad de los alumnos de la "primera promoción de Oficiales del Cuerpo, que han cursado en la Escuela Oficial de Telegrafía los estudios superiores".

En 1905 la Escuela estaba en un hotel de la calle de Torrijos nº 15, en 1913 se había instalado en un edificio señorial de la calle Echegaray y en 1916 se trasladó nuevamente a otro edificio del Paseo de Recoletos.

Fuera de Telégrafos no debía estar muy claro lo de Ingeniero de Telégrafos o, ya ampliado el campo, Ingeniero de Telecomunicación. En el mismo año de 1918, el Instituto de Ingenieros Civiles preparaba un Congreso Nacional de Ingeniería y habían previsto que se desarrollara dividiendo las actividades en doce secciones, una de las cuales, la 6ª, era Electrotecnia, de la que los organizadores decían: "Quisiéramos independizar y desenvolver en nuestro suelo ese mundo de actividad y mecanismos, de motores y medios de comunicación, que designamos bajo el amplio término de Electrotecnia". Es decir, mantenían unido el dominio de la electricidad y no parece que consideraran a la telecomunicación como una actividad con contenido suficiente, sino que mezclaban todavía mecanismos, motores y medios de comunicación.

El plan de Francos Rodríguez de crear una empresa estatal de telefonía no tuvo éxito. El fracaso de ese plan frenó el desarrollo de las enseñanzas de la Escuela. La primera promoción de estudios superiores de 16 estudiantes tuvo una escasa continuidad.

Sin embargo, como la necesidad de un respaldo técnico para la explotación de las redes telefónicas se sentía cada vez más, por un Real Decreto de 1920 se reformó nuevamente la Escuela de Telégrafos y esta vez se dio entrada formal a la titulación de Ingeniero de Telecomunicación. Se incluyó, también, una enseñanza de grado medio para obtener la titulación de técnico mecánico.

El texto del Real Decreto, en su artículo 2º, es el siguiente:

"Las enseñanzas de la Escuela se dividen en los tres grados siguientes:

  • Elemental, que comprende las necesarias para la formación de los operadores de radiotelegrafía, radiotelefonía o cualquier otra especialidad que se pueda crear, los auxiliares y los oficiales del Cuerpo.
  • Medio, que comprende la formación de oficiales técnicos mecánicos.
  • Superior, que comprende la formación de ingenieros de telecomunicación".

La fecha del 22 de abril de 1920 es la que se acepta como la del nacimiento de la titulación de Ingeniero de Telecomunicación. En 1970 el Colegio de Ingenieros de Telecomunicación la tomó como referencia para celebrar el cincuenta aniversario de la profesión.

Quizá también podría considerarse esta fecha como la de la creación de la Escuela de Ingenieros, puesto que fue a partir de 1920 cuando ya se dieron, con continuidad y programas formales, enseñanzas específicas para obtener el título.

Sin embargo la Escuela Oficial de Telegrafía seguía siendo una escuela polivalente, cuya principal ocupación era la preparación de los aspirantes a ingresar en el Cuerpo de Telégrafos en sus diferentes escalas.

Las condiciones para poder aspirar a ser Ingeniero eran "ser oficial del Cuerpo, con dos años de servicio de aparatos Morse, Hughes y Baudot, e informe favorable de sus superiores" y tener menos de treinta y cinco años.

Como Director de la Escuela se mantenía Ignacio González Martí.

La primera consecuencia de la creación de la enseñanza específica para ingenieros fue la revalidación de los estudios superiores anteriores. La disposición transitoria 2ª del Real Decreto autoriza a que se expida el título de Ingeniero de Telecomunicación a los que aprobaron aquellos estudios.

De este modo los alumnos de aquella primera promoción se convirtieron en los primeros Ingenieros de Telecomunicación . Por lo tanto, la Escuela Oficial de Telegrafía que apareció con el Reglamento de Telégrafos de 1913, es, de hecho, la primera Escuela de Ingenieros de Telecomunicación.

El 22 de abril de ese año, aprovechando una vez más la conmemoración del aniversario de la fundación del Cuerpo , en un acto solemne celebrado en el Salón de actos del recién inaugurado Palacio de Comunicaciones, el Ministro de la Gobernación, entregó los primeros títulos.

Se entregó el título a 26 ingenieros, los 17 de aquel primer curso, más los que habían ido completando los estudios superiores de la Escuela.

Visto de otra manera, la primera promoción debería ser la que salió después de los cuatro cursos del nuevo Plan de estudios.

En los estudios de oficiales mecánicos no hubo ningún tipo de convalidación porque en la Escuela de 1913 no había estudios de grado medio (aunque estaba claro que los cursos de técnicos mecánicos no podían considerarse elementales).Sin embargo al existir cierta analogía con los estudios superiores, de un modo oficioso, se admitía que también ellos salían convalidados.

Algunos de ellos obtuvieron inmediatamente el título de Ingeniero.

Incluso puede verse a dos representantes de esas primeras promociones publicando conjuntamente, en 1923, unas muy documentadas "Instrucciones prácticas telefónicas", premiadas por la Dirección General de Correos y Telégrafos, y donde constan sus respectivas titulaciones.

La década de 1920 a 1930 fue decisiva para la profesión de Ingeniero de Telecomunicación, y tuvo dos partes. Hasta 1924 parecía que la telefonía, e incluso la radio, iba a girar alrededor del Cuerpo de Telégrafos. En 1924 Telégrafos tenía a su cargo 147 redes telefónicas urbanas. Existía el Proyecto de Francos Rodríguez de crear una Empresa Nacional y estaban a punto de vencer algunas concesiones importantes. En Europa se habían creado entidades públicas que unían Correos, Telégrafos y Teléfonos, y todo apuntaba a que en España iba a suceder lo mismo.

Pero en 1924 el Estado concedió el monopolio de la telefonía a la Compañía Telefónica Nacional de España, y le cedió todas las redes telefónicas que explotaba Telégrafos.

También en 1924 empezaron a actuar las emisoras de radiodifusión. El 14 de diciembre de dicho año se inauguró EAJ-1 Radio Barcelona. En 1926 se constituyó Standard Eléctrica S.A., a partir de la Compañía de Teléfonos Bell, que existía en Barcelona desde 1922.

Había cambiado radicalmente el panorama. La mayor parte de los Ingenieros de Telégrafos estaba dedicados a la telefonía, porque era donde había problemas que resolver. A partir de 1925 Telégrafos se quedaba sin telefonía y nacía una empresa que tenía que construir una red nacional, lo que significaba que iba a necesitar mucho personal técnico.

El trasvase era inevitable. En 1924, en el Escalafón de Telégrafos figuraban 28 ingenieros, dos de ellos supernumerarios probablemente actuando en alguna empresa telefónica. En el año 1925 figuraban los mismos 28 ingenieros, pero ya eran doce los supernumerarios.

Una anécdota puede reflejar la situación. En el número 1 de la "Revista Telefónica Española" (órgano del personal de la Compañía Telefónica Nacional de España), de enero de 1925, aparecen dos artículos: "Líneas de larga distancia" y "Preservación de Postes, creosotaje en vaso cerrado", firmados por "Luis Alcaraz Otaola, Ingeniero de líneas de larga distancia" y por "E. Novoa, Ingeniero de la Compañía Telefónica de España". Ambos formaban parte de la primera promoción de estudios superiores de Telégrafos y se habían pasado a Telefónica ya en el primer momento.

El papel de la Escuela de Telégrafos en la formación de Ingenieros, que hasta 1924 tenía cierto sentido, puesto que surtía del personal técnico que necesitaba el principal operador, dejó de tenerlo por el cambio de escenario.

Para muchos de aquellos ingenieros debió ser un dilema doloroso tener que escoger entre quedarse en Telégrafos sin horizontes o pasarse a la nueva Compañía Telefónica. La lucha sostenida para que se reconociera la profesión estuvo mezclada con otra lucha paralela para que la telefonía pasara a depender de Telégrafos. Hasta entonces los telegrafistas contemplaban a las empresas telefónicas como al enemigo . Para algunos no debió resultar agradable conseguir la titulación y pasarse al enemigo.

En realidad en aquella primera época coexistían Ingenieros de la Escuela Oficial de Telegrafía con otros que habían obtenido su título en Centros extranjeros. Por ejemplo el que fue Jefe de Estudios de la Escuela, Director del Laboratorio de la Dirección General de Telégrafos y, sin duda, la figura señera de aquellos años, Ramón Miguel Nieto, se titulaba "Ingeniero de Radiotelegrafía de la Escuela Superior de Electricidad de París" (además de Licenciado en Ciencias Físico-Matemáticas). Por su parte la Compañía Telefónica trajo sus propios técnicos.

La segunda parte de la década consolidó la situación creada y para acomodarse a las nuevas necesidades la Escuela de Telégrafos, convertida en Escuela Oficial de Telecomunicación, abrió el campo de sus enseñanzas y, por Real Decreto de 20 de septiembre de 1930, se estableció que tendría por objeto:

"Dar las enseñanzas y expedir los títulos:

a) De Auxiliar de Telégrafos.

b) De Oficial de Telégrafos.

c) De Oficial técnico de líneas y Oficial técnico de instalaciones y aparatos.

d) De Radiotelegrafistas, Radiotelefonistas y Peritos de Radiocomunicación.

e) De Ingeniero de Telecomunicación".

Y, además, que a los ejercicios de ingreso para las enseñanzas de Ingenieros podrían concurrir "los españoles o extranjeros que sean expresamente autorizados por la Dirección general, dentro de las limitaciones que se establezcan en cada convocatoria".

También podían concurrir todos los españoles para cursar las enseñanzas de Peritos de Radiocomunicación (aunque previamente tenían que ser radiotelegrafistas), pero para "Oficiales técnicos de líneas y Oficiales técnicos de instalaciones y aparatos" era necesario ser del Cuerpo de Telégrafos.

Quizá podría considerarse ya a esta Escuela Oficial de Telecomunicación de 1930 como lo que hoy se entiende por una Escuela de Ingenieros, puesto que podía accederse libremente a ella, incluso aparecía ya el título de Perito de Radiocomunicación, pero seguía siendo una Escuela polivalente, dedicada principalmente a resolver las necesidades de personal de Telégrafos.

Quizá la todavía poco clara definición profesional, o quizá la idea de dependencia de una única Escuela profesional de Telecomunicación impulsó la creación de una "Asociación Española de Ingenieros y Técnicos de Telecomunicación", que existió en 1930 y que en 1932 se había transformado en "Asociación Española de Ingenieros de Telecomunicación".

En el Escalafón del Cuerpo de Telégrafos de 1931 aparecen 59 ingenieros, de ellos 30 supernumerarios. El peso de Telégrafos/Telefónica-Standard Eléctrica era abrumador. De los 69 Ingenieros que figuran en la relación de 1932, 40 están en Telégrafos (16 en la Dirección General de Telecomunicación, 9 en la Escuela Oficial de Comunicaciones y 15 en la explotación de Telégrafos), 13 en la Compañía Telefónica, 10 en Standard Eléctrica, 1 en Unión Radio, 3 fuera de España y 2 no ejercen.

El Director de la Escuela era Félix Sanz Mancebo, y el Director de estudios era el ingeniero Aurelio Suárez Inclán. La Escuela se trasladó en 1934 a la calle Ferraz, esquina a la calle Quintana.

La situación académica no varió hasta 1946, a pesar de que en los dieciséis años que van desde 1930 en España se cambió de Monarquía a República, se creó un Ministerio fugaz de Comunicaciones, se sufrió una guerra civil, se pasaron apuros con una guerra mundial y se superó una posguerra calamitosa.

En 1946, cuando ya parecía que se normalizaba la vida civil, un Decreto vino a considerar que "no sólo los servicio de Telecomunicación del Estado, sino también las Empresas y particulares, necesitan disponer de un personal técnico, en su grado medio, debidamente capacitado y especializado para ayudar a los Ingenieros de Telecomunicación en sus funciones y para dirigir los trabajos de auxiliares, subalternos y obreros", y, en consecuencia, estableció que "quedarán suprimidas en la Escuela Oficial de Telecomunicación las enseñanzas de Peritos Radiotelegrafistas, de Oficial Técnico de Líneas y de Oficial Técnico de Instalaciones y Aparatos, estableciéndose en su lugar las de Ayudantes de Telecomunicación, en sus dos especialidades de Radio y de Líneas y Centrales".

El ingreso estaba abierto a todos los españoles y a los extranjeros, previa autorización. Con este Decreto quedaba completado el campo de la enseñanza de la Ingeniería de Telecomunicación, ochenta y cinco años después de que se contratara a Ignacio de Hácar "como ingeniero particular" para construir una línea telegráfica.

La denominación de Ayudantes - seguramente inspirada en la de Ayudantes de Obras Públicas - llevaba implícita la falta de independencia profesional.

Esta nota de dependencia en la definición de la profesión impedía - teórica y legalmente - el ejercicio libre de la profesión y significaba un retroceso sobre las atribuciones profesionales de los Técnicos de líneas, Técnicos de instalaciones y aparatos y hasta de los Peritos de Radiocomunicaciones.

La falta de independencia - al tomar al pie de la letra la definición de la profesión - se tradujo en el intento de reducir, en la reglamentación oficial de las atribuciones, la profesión de Ayudante de Telecomunicación a un ejercicio de capataz para "dirigir los trabajos de auxiliares, subalternos y obreros".

Existía, pues, el problema - que no se reducía a un tema semántico - de escoger la palabra que indicara el contenido real de la profesión que, de acuerdo con los antecedentes y la práctica diaria, no era sino un segundo escalón de la ingeniería. Por ello, al mismo tiempo que se consolidaba, dentro y fuera de Telégrafos, la profesión de Ayudante de Telecomunicación, se trabajaba para conseguir un nombre más adecuado al contenido profesional.

Las enseñanzas seguían dentro de la Escuela Oficial de Telecomunicación, al igual que las enseñanzas de Ingenieros. El director de la Escuela era Emilio Novoa.

En 1954 se inauguró un edificio que, a diferencia de todos los anteriores, estaba construido expresamente para albergar a la Escuela. Estaba situado en la calle de Conde de Peñalver nº 19, junto a los edificios de los talleres y laboratorio de Telégrafos. La inauguración se hizo coincidir con la entrega de títulos a la XXVI Promoción de Ingenieros

 

Por la Ley de Ordenación de las Enseñanzas Técnicas, de veinte de julio de 1957, pasaron todas las Escuelas Técnicas a depender del Ministerio de Educación y Ciencia. Es decir se integró la enseñanza técnica dentro del resto de las enseñanzas.

 

La Ley estableció, por primera vez, una Escuela específica para Ingenieros de Telecomunicación. Su artículo 9º decía:

 

"Escuelas Técnicas de Grado Superior. La Enseñanza Técnica de Grado Superior se dará en las siguientes Escuelas, en cada una de las cuales se establecerán las especialidades que sean necesarias, de acuerdo con el artículo tercero:

 

* De Arquitectura.

 

* De Ingenieros Aeronáuticos.

 

* De Ingenieros Agrónomos.

 

* De Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos.

 

* De Ingenieros Industriales.

 

* De Ingenieros de Minas.

 

* De Ingenieros de Montes.

 

* De Ingenieros Navales.

 

* De Ingenieros de Telecomunicación".

 

La denominación oficial de la Escuela la estableció una Orden Ministerial de 30 de Septiembre del mismo año, estableciéndose como:

"Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación".

 

La Ley también creaba la Escuela específica de Peritos de Telecomunicación.

 

El horizonte de la Telecomunicación se iba expandiendo y cada vez había actividades más concretas que, lógicamente y a pesar de las definiciones de las normas legales, eran desarrolladas por los profesionales más adecuados. La realidad chocaba con el concepto que encerraba la palabra Ayudante y la Ley de las Enseñanzas Técnicas lo recogió y la cambió por Perito.

 

La misma Orden Ministerial de 30 de Septiembre fijaba la denominación de la Escuela como "Escuela Técnica de Peritos de Telecomunicación".

 

Nueve años más tarde, otra Orden Ministerial, de 29 de Septiembre de 1966, volvía a cambiar la denominación por la de "Escuela de Ingeniería Técnica de Telecomunicación".

 

En los primeros tiempos de su independencia, algunas Escuelas necesitaron un cierto tiempo para acomodarse a su nueva situación debido a las condiciones administrativas en las que se desenvolvían. Existía una Escuela dependiente de un Ministerio y tenía que pasar a depender de otro. Las de Ingenieros de Telecomunicación tuvieron que crearse desgajándolas de la Escuela Oficial de Telecomunicación, dependiente del Ministerio de la Gobernación. Esto se hizo mediante el Decreto del 13 de septiembre del mismo año de 1957.

 

El Decreto dice: "Con efectividad de la fecha de publicación de este Decreto en el Boletín Oficial del Estado, quedarán bajo la dependencia del Ministerio de Educación Nacional las Escuelas Especiales de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y las Secciones de Ingenieros y Ayudantes de las Escuelas Oficiales de Telecomunicación".

 

No había "Escuelas Oficiales de Telecomunicación" sino una única Escuela Oficial de Telecomunicación, que estaba situada en la calle de Conde de Peñalver número 19, en Madrid. Y en un primer momento, que duró varios años, coexistieron en el mismo edificio las Escuelas recién creadas y la Escuela madre.

 

El Director de ésta pasó a ser el primer Director de la Escuela de Ingenieros de Telecomunicación. Lo era Emilio Novoa, el más joven de aquella primera promoción de 1915. También asumió la dirección de la Escuela de Peritos.

 

Probablemente fuera la personalidad absorbente de Emilio Novoa o quizás la complejidad de la operación de transferencia desde el Ministerio de la Gobernación, donde estaba la Escuela Oficial de Telecomunicación, al Ministerio de Educación Nacional, donde iban a quedar las Escuelas Técnicas, lo cierto es que Emilio Novoa siguió compartiendo la dirección de las tres escuelas hasta su jubilación en 1965.

 

La Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación, antes de que se jubilase su primer Director, consiguió inaugurar un edificio propio en la Ciudad Universitaria de Madrid, con lo que la independencia de la Escuela madre fue ya completa.

 

Sin embargo, la Escuela Técnica de Peritos de Telecomunicación tuvo que peregrinar por varios emplazamientos: tuvo aulas en la Escuela de Peritos de Montes, en la Escuela de Peritos Agrícolas, en la de Artes Gráficas y mantuvo alguna aula en la antigua sede de la calle Conde de Peñalver hasta el año 1972, en que llegó a su sede actual.

 

 

 

 

A continuación se presentan los hitos más importantes que han influido en la evolución de la profesión del Ingeniero de Telecomunicación.

 

1852

Se crea en Madrid, por Decreto de 6 de octubre de ese mismo año, la Escuela de Aplicación de Telégrafos.

1855

Se establece, por Ley de 22 de abril de ese mismo año, la Telegrafía inalámbrica en España.

1913

El Gobierno crea, por Decreto de abril de ese mismo año, la Escuela de Estudios Superiores de Telecomunicación.

1920

Se crea el título de Ingeniero de Telecomunicación por Real Decreto de 22 de Abril de 1920, "al objeto de colocar el nivel científico de los Telegrafistas españoles a la altura de los que en otros países europeos ostentan títulos análogos y capacitar a sus poseedores para estudiar, plantear y resolver los más arduos problemas de la Telecomunicación", según se indica en el propio Real Decreto.

1931

Se fijan las atribuciones de los Ingenieros de Telecomunicación a través del Real Decreto número 119, publicado en la Gaceta de Madrid de 10 de Enero de 1931.

1941

Creación de la Asociación Española de Ingenieros de Telecomunicación, con sede en la Calle General Mola, 8 (actual Príncipe de Vergara) de Madrid.

1944

Creación del Consejo Técnico de Telecomunicación como órgano consultivo del Ministerio de la Gobernación.

1945

Se aprueban los primeros aranceles a aplicar por los Ingenieros de Telecomunicación en el ejercicio libre de la profesión.

1947

Se obtiene, tras años de negociaciones con la Dirección General de Correos y Telecomunicación del Ministerio de la Gobernación, la creación de la Escala inicial del Cuerpo de Ingenieros de Telecomunicación de la citada Dirección General.

1947

Se crea el título Oficial de Ayudante de Telecomunicación, como "elemento auxiliar al Ingeniero".

1953

Se inician las obras de la Escuela Oficial de Telecomunicación.

1954

Se crea la Oficina Española de Registro de Frecuencias, con la misión de poner orden en el empleo del espectro radioeléctrico y coordinar dicha gestión con otros organismos internacionales.

1954

Se inaugura el servicio Telex entre España y EE.UU.

1955

La Dirección General de Radiodifusión adquiere el primer equipo de televisión para instalar en Madrid.

1955

Se conmemora el primer centenario de las Telecomunicaciones españolas.

1955

Se inaugura la Escuela Oficial de Telecomunicación en el número 19 de la calle Conde de Peñalver de Madrid, bajo la presidencia del Jefe del Estado.

1955

Se inaugura en el Pabellón de Cristal y Velázquez del Parque del Retiro madrileño la Exposición Nacional de las Telecomunicaciones, siendo los temas estrella la televisión, el radar, los radioenlaces, el facsímil y el télex, entre otros.

1955

Se celebra en Madrid, entre los días 12 al 17 de Diciembre, el I Congreso Nacional de Ingeniería de Telecomunicación.

1965

Bajo la organización de la AEIT se celebra, en la recién inaugurada Escuela de Ingenieros de Telecomunicación de la Ciudad Universitaria de Madrid, el II Congreso Internacional de Técnicas de Telecomunicación.

1966

Promulgación de la Ley de Antenas Colectivas, la cual regulará la necesaria eliminación de antenas de recepción de televisión individuales convirtiéndose en antenas colectivas. Como resultado se generará en el COIT un importante área de Ejercicio Libre para los Ingenieros de Telecomunicación.

1967

Creación, por Decreto 2358/1967, de 19 de Agosto, del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación.

1978

Se edita el primer número de la revista Bit, como instrumento de comunicación para los asociados y colegiados.

1981

El COIT/AEIT elabora un documento de contribución al Libro Blanco de las Telecomunicaciones.

1982

Se crea el galardón Ingeniero del Año, que recae sobre un Ingeniero de Telecomunicación a fin de reconocer su etapa profesional o dar un impulso en su carrera por los méritos alcanzados en el desarrollo de su carrera.

1983

Organizadas por la AEIT se celebran las XXII Jornadas Europeas de Telecomunicación en Madrid (Congreso FITCE'83).

1984

Se elabora el primer informe socioprofesional sobre el Ingeniero de Telecomunicación, en el que se analiza el perfil del Ingeniero de Telecomunicación al objeto de conocer las variable que caracterizan a la profesión. Este estudio se viene repitiendo cada 4 años.

1987

Se publica la Ley de Ordenación de las Telecomunicaciones (LOT), que establece el primer marco jurídico básico que incluye las líneas maestras del desarrollo del sector y que habrá de regular las telecomunicaciones en España hasta la promulgación de la Ley General de Telecomunicaciones en 1997.

1992

Se elabora y presenta públicamente en San Gabriel'92 un documento sobre el Segundo Operador en el que el COIT defiende la tesis de creación de un Segundo Operador en España de forma inmediata como paso previo para afrontar la liberalización de la telefonía fija en nuestro país.

1992

Organizadas por la AEIT se celebran las XXXI Jornadas Europeas de Telecomunicación en Granada y Sevilla (Congreso FITCE'92).

1993

El COIT miembro del Consejo Asesor de Telecomunicaciones, órgano consultivo del Ministerio responsable de las Telecomunicaciones en España.

1993

Creación de la Academia de Ingeniería con la participación, como académicos, de 6 Ingenieros de Telecomunicación, a propuesta de la AEIT.

1996

Se pone en marcha, junto con el Instituto de Ingeniería de España, el Centro Servidor de Información corporativa dando acceso a Infovía/Internet a los Ingenieros de todas las especialidades.

1996

El COIT/AEIT publica el libro "España en la Sociedad de la Información" en el que se vierten recomendaciones dadas por un grupo de expertos del sector (GASI) para posicionar a España entre los países líderes de la Sociedad de la Información. La presentación pública del libro corre a cargo del Ministro de Fomento, Rafael Arias-Salgado.

1998

El COIT editó, a través del grupo de regulación GRETEL, el Libro "Competencia y regulación de los mercados de telecomunicaciones, audiovisual e Internet". Fue el primer análisis regulatorio del sector en España tras la promulgación de la LGT (abril 1998) y su desarrollo reglamentario. El grupo GRETEL(Grupo de Regulación de las Telecomunicaciones) se constituyó en junio de 1997 a iniciativa de las Juntas de Gobierno de COIT/AEIT, como foro de análisis sobre la regulación del sector.

1998

Se aprueba del Real Decreto-Ley que obliga a la presentación de un proyecto de Infraestructuras Comunes de Telecomunicaciones junto a los proyectos de construcción y se fija que la autoría de los mismos sea competencia exclusiva de los Ingenieros de Telecomunicación.

2003

Se publica el Reglamento Regulador de las Infraestructuras Comunes de Telecomunicaciones.

2003

Se aprueba el plan de estudios de Ingeniería de Telecomunicación en la Universidad Rey Juan Carlos, iniciándose la enseñanza del mismo en el curso 2003/04.

 

 

Textos obtenidos de los trabajos de Don Sebastián Olivé Roig y del COITCV