Asociación de Amigos del Telégrafo de España



Leído en el VI Memorial de Clara Campoamor (16-02-12)Por Avelina Jorge Ruiz de Ubago

Me vais a perdonar: yo no sé hablar en público, me puede el pánico escénico. Pero sí puedo leer algo, que aunque parezca que no tiene mucho que ver, ya veréis que sí. Se llama Ventanas.

Soñé una gran casa donde no había puertas. Pero había ventanas de todos los colores, tamaños y formas. Una mujer se asomaba de continuo por todas ellas, una después de otra. De repente, la veía aparecer en dos o tres ventanas a la vez. Me acerqué y pregunté: Dime mujer ¿por qué corres de una ventana a otra? ¿Qué es lo que ves?

Mi ventana gótica es una ojiva Cuando me asomo veo: Un rosetón de Iglesia y arcos estrechos entre columnas

Mi ventana francesa es alta y dividida en cuarterones Cuando me asomo veo: Una dama empolvada que toca el clavecín

Mi ventana marinera es un ojo de buey Cuando me asomo veo: El mar que ruje y las olas que espumean entre relámpagos

Mi ventana afrodisíaca es amplia y soleada Cuando me asomo veo: Arenas blancas y músculos que estallan bajo la piel bruñida

Mi ventana hindú tan solo es un agujero en la pared blanca Pero a través de ella siento pasar todos los vientos

Mi ventana es única y es todas las ventanas a la vez Mi ventana es un libro --- Y ahora es cuando añado:

Mi ventana hermana es una Aurora A ella me asomo y veo transcurrir a su lado mi niñez

Mi ventana juvenil tiene forma de sonrisa A ella me asomo y veo a cuatro chicas compartiendo una ración de calamares, el primer día de cobro. Me fijo un poco más y veo a Marisa López en las taquillas, muy empeñada en enseñarme a bailar la “muñeira”, mientras yo me empeño en no aprenderla. Gané yo. Más adelante veo a Fandiño que me manda un poema irónico, y yo le contesto con otro poema sarcástico ¿o era al revés? Mi ventana amiga es casi hermana A ella me asomo y veo a Angelines Diezhandino intercambiando confidencias conmigo. Y alguna que otra guardia, para ir a ver al novio (que, por cierto, estaba haciendo la mili en Prado del Rey)

Mi ventana solidaria tiene forma de manos tendidas Me asomo y veo a nuestros amigos Arminda y Martín que nos invitan a subir… no sé bien a dónde, pero a subir; de eso estoy segura

Mi ventana a la eternidad es un agujero entre las nubes Por ella veo a una sonriente Tere Holgado organizando turnos en el cielo y a Josefina Diaz que, por una rendija, pretende acabar de contarme un chiste verde que se dejó a medias, mientras San Pedro tira de ella para impedirlo.

Mi ventana a la Red Oficial es una centralita hiperactiva A ella me asomo y veo: a Mercedes bailando “el venao¨, a Mari Ángeles retocándose los labios, a Paulina, a María Antonia, a Mari Carmen Bajo, a Mari Carmen Fraga, a Teresita. A Arminda otra vez. Y a Diego. Veo desfilar a todos los que pasaron por allí y nos dijeron adiós, de una u otra forma. No hubo nadie que dejara en mí un mal recuerdo ¡palabra! . Mi ventana a Correos es un tragaluz Me asomo y veo a una casi sobrina, Isabel Riaza, a la que me une un collar azul y verde. Y algo más.

Mi ventana actual, se llama Asociación Me asomo y veo un vitral que multiplica una imagen de San Sebastián asaetado y, asomando por detrás, una lata de Fruco de piña, en una calurosa tarde de verano. En Tarragona, creo Y mi última ventana, es un balcón, con terraza y todo. En ella me siento. Y un antiguo y leal compañero, cuyo nombre no necesito decir, se asoma conmigo. Desde allí, vemos a nuestra familia telegráfica que nos dice ¡hola! con la mano ¡Qué así sea, por mucho tiempo!

Y ya está, se acabaron las ventanas