Asociación de Amigos del Telégrafo de España

Raúl Mario García Fandiño.

 

Cuando entraste hoy en la Sala,

risueña, feliz, puntual,

sentí que en la estancia entraba

un soplo primaveral.

 

¿Fueron tus negros cabellos

con perfume de violeta?.

¿Fueron tus ojazos negros

o tu sonrisa coqueta?.

 

¿Fue tu juvenil figura,

tu fino talle juncal?.

¿Fue tu morena hermosura

o tu risa de cristal?.

 

No lo sé, mas tu alegría

de alma sana, juvenil,

hizo despertarse al día

como un mágico clarín.

 

Al entrar tú por la puerta

todo en la Sala cambió:

el morse se volvió loco,

el hughes tartamudeó,

 

se disparó el teletipo,

la Bolsa se desplomó,

y sólo mantuvo el tipo

el cadencioso baudot.

 

Cuando entraste tú en la Sala

se oyó un coro celestial

cantando las alabanzas

de tu belleza sin par.

 

Todos nuestros compañeros

en ángeles se tornaron

y, de pronto, se elevaron

al influjo de tu hechizo,

 

(que del dintel de la puerta

hube de bajarme yo).

¡Hasta el Jefe de Servicio

en serafín se mudó!.

 

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Cuando entraste esta mañana

abriste de par en par

para que contigo entraran

efluvios de campo y mar.

 

¡Trajiste la primavera!

¿Te ríes, niña?.¡Haces bien!:

tu risa cascabelera

es primavera también...